Pueblos y Cultura.

Sociedades intoxicadas
(Julio Gómez F).

La sociedad, que no es otra cosa que el conjunto de todos los habitantes de un pueblo o país, es parecida al cuerpo humano, es decir, tiene órganos y se alimenta para poder vivir sobrevivir. Y resulta que entre los alimentos que ella consume son las noticiaslas ideas, las informaciones y los mensajes que a diario se le suministran a través de los diversos medios de comunicación(verbajes, radiales, escritos, televisivos, por Internet, etc.), entre quienes elaboran los alimentos que consume la sociedad se hallan (o nos hallamos) los comunicadores, periodistas y otros usuarios de esos medios, quienes escribimos, hablamos y comunicamos en base a lo que ocurre en el medio, en base a lo que ocurre en la cotidianidad, a lo que pensamos y creemos acerca de muchas cosas, que son el nutriente o la materia prima de la producción del comunicador o Periodista.

Cuando al organismo humano se le suministran “alimentos” o sustancias tóxicas (venenosas), sin se le está afectando y enferma y sin duda que enferma; y en ocasiones para desintoxicarlo hay que trabajarlo pagando un alto costo médico, económico, etc, y posiblemente su salud será precaria a partir de entonces.

Asimismo es y así se comporta y responde la sociedad.

Hay una cosa que siempre (pero siempre) guía a todo comunicador social, en sus actuaciones, en lo que habla y comenta al radio- oyente o lectores, para quienes habla, escribe y opina por cualquier medio, y se trata de la carga de verdad personal, el sedimento ideológico, ese sentimiento parcial, interesado, sea de carácter político, religioso, económico, cultural, moral, revolucionario, reaccionario, de amor, de odio, ateo, a teísta, etc. que siempre prima y está presente en lo que pensamos, comunicamos, decimos, reflejamos y opinamos a las personas con quienes interactuamos dia a dia en todo lugar donde vivimos y nos movemos.

Fin de este trabajo

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Barahona, la ciudad que queremos



Julio Gómez F.


Barahona no es hoy la ciudad que quieren sus ciudadanos. La que hoy habitamos y vivimos es distinta a la de ayer, a la de los primeros años, las primeras décadas de los años 20 –en el siglo XX--, cuando ningún criador se atrevía a dejar vagar sus animales (reces, cerdos, caballos, burros, vacas, etc.), porque se exponían a ser sometidos a la justicia, y otras costumbres propias y comunes de estos tiempos.
Hoy en día, por ejemplo, los moradores de Barahona vemos con preocupación, cómo son improvisados decenas de talleres de mecánica en puntos, en plena calle, en solares inapropiados y que para el ornato público y para preservar la higiene y la salud pública son, o debieran ser, sitios vedados para tales prácticas.

Y preocupa aún más tal situación de irresponsabilidad y de indolencia social, el hecho de que, a consecuencia de esos talleres de mecánica, sus dueños permiten que por las calles sean derramadas aguas mezcladas con combustibles quemados, las cuales corren calles debajo de forma permanente, causando un ambiente contaminante y riesgoso para la salud de los vivientes del pueblo, puesto que sólo producen olores desagradables y contaminantes (tóxicos).

Así también, ocurre que las autoridades municipales permiten la instalación improvisada --sin autorización —casi siempre-- de lavaderos de vehículos (especialmente carros, camionetas, motores, etc.) en lugares nada pertinentes ni conveniente, porque arrabaliza la vida institucional de la ciudad.

En esos lavaderos-vertederos se consume mucha agua que, regularmente encuentra poca salida para circular y caer en lugares que no causen daño ni riesgo al bienestar de la colectividad, permaneciendo estancadas, y ya sabemos los peligros que ello genera: un pantano, una micro-laguna, un punto de aguas residuales hediondas y contaminadas y contaminantes que nadie, ninguna autoridad controla ni soluciona.

Todo ello afecta, Y lo preocupantes y lamentable de todo ello es que ninguna autoridad municipal o estatal enfrente con seriedad y decisión tal problema, todo lo cual pone en riesgo daña o pone el alto riesgo la salud pública y la vida de la población.

Fin del escrito.

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